martes, 14 de octubre de 2014

La Realidad del México olvidado...

La realidad del México olvidado…

Manifestación de desplazados en San Cristóbal de Las Casas.
Foto: CoC.
El tiempo pasa sin posibilidad alguna de detenerlo, Dios en su soberano poder permite que el tiempo avance sin que se detenga; en ese pasar del tiempo, las cosas mejoran o se deterioran, depende de lo que estemos esperando.
En Chiapas el pasar del tiempo en algunos es con paciencia, esperanza, confianza, fe y sobre todo, la conciencia de que lo que actualmente viven, fue por la falta de conocimiento de las personas que atentaron contra sus más elementales derechos humanos, la conciencia de que por su sola decisión de creer en Jesucristo, ha dado motivos que sean despojados de sus pertenencias, que sean impedidos de hacer su vida normal. Por este motivo muchas familias actualmente se encuentran desplazadas de sus viviendas y tierras, se encuentran amenazadas o en el mejor de los casos, han sido reubicadas a lugares en donde han tenido que comenzar de nuevo una vida bajo condiciones menores a la que tenían en sus comunidades.
Uno solo de los casos ha tenido mejor experiencia, el caso de Pusilá en el Mpio. De Altamirano, Chiapas; 32 familias retornaron a su comunidad, a sus casas, a su lugar de origen del que nunca debieron de haber salido pero por seguridad de sus familias lo hicieron de esa manera.
Sin embargo pasaron más de un año fuera de su comunidad, habitando en uno y otro lugar hasta que hermanos del Ejido Carmen Rusia, decidieron apoyarles para acomodarles un espacio común en el que, bajo galeras hechas de madera, piso de tierra y techo de lámina, estuvieron viviendo como un grupo unido, enfrentando la indiferencia de las autoridades del Gobierno Estatal y de las instituciones de justicia, en tanto muchos funcionarios públicos daban discursos de “estabilidad social” de “respeto a los Derechos Humanos”, de “atención pronta y expedita” de “aplicación del Estado de Derecho” y otros tantos discursos que quizá en los medios nacionales e internacionales tenían efecto para una “buena imagen de las autoridades Estatales”, sin embargo en los corazones de los afectados eso no representaba mucho, más bien nada; lo relevante para ellos, era en esos momentos saber que comerían, como pasarían la noche en lugares en donde la lluvia era hiriente, como tapar los agujeros del techo en donde se colaba el agua, como atender a los que desafortunadamente se enfermaban, como buscar llenar el estómago de toda la familia (porque afortunadamente su corazón estaba lleno de Dios), como hacerle para que alguien que los representara fuera a la Ciudad para que los escucharan las autoridades y regresar sin ninguna noticia para ellos.
Afortunadamente en el cambio de Gobierno Municipal, el actual presidente se involucró de tal manera que bajo algunas reuniones un poco ríspidas al principio, pero poco a poco la gente entendiendo la razón de justicia y de derecho, se fueron limando asperezas para que al final la noticia llegara de parte del Presidente Municipal: “Se ha acordado que el retorno se lleve a cabo el 26 de Diciembre de 2013, con todos sus derechos como ciudadanos de Pusilá”; sabemos que el retorno se llevó a cabo como estaba planeado, con el apoyo del Ayuntamiento en el traslado y algunos apoyos para reiniciar su vida en el Ejido, situación que hasta el momento ha sido sin problema alguno, privilegiando el respeto y la sana convivencia.
Quizá el caso de Pusilá (que por cierto es histórico porque no se había llevado a cabo este tipo de retornos), debió ser el mensaje más adecuado para que en otras partes del Estado y del País, no se siga dando este tipo de problemática, que la gente conozca que hay Derechos Humanos elementales para la convivencia entre los habitantes de cualquier lugar del mundo y sobre todo que es responsabilidad de las autoridades del Gobierno principalmente Municipal, de mantener la paz y la estabilidad en sus municipios mediante la coadyuvancia de las autoridades de los demás niveles de gobierno.
Sin embargo los mensajes no se dieron como se esperaba, la situación no ha sido bien entendida en todos los lugares en donde existen problemas actuales de persecución de la Iglesia Evangélica y el análisis es que los demás Municipios no tienen el interés de resolver los problemas existentes y no hay autoridad Estatal que les oriente y permita que el respeto a Los Derechos Humanos sea válido en todo el territorio nacional, parece letra muerta. Cuando vemos la complicidad de los Ayuntamientos con otros niveles de Gobierno y la falta de capacidad para resolver (o tal vez no los dejan los compromisos de campaña), nos damos cuenta que es urgente un cambio en México; un cambio no de Leyes porque las hay suficientes, sino de mentalidad, de capacidad, de educación a los funcionarios de primer nivel, de honestidad, de valores y sobre todo de políticas de gobierno que tarde o temprano serán evidenciadas bajo que compromisos se guían.
Es sorprendente que en este inicio del Siglo XXI, todavía hayan casos como el de Chilil que cumplen cinco años las seis familias desplazadas de su comunidad, Yashtinin en donde desde hace dos años fueron desplazadas 16 familias y destruidas sus viviendas y robadas sus pertenencias, lugares como Nayarit en donde las familias son expulsadas de sus comunidades (sin derecho a sacar nada) por ser evangélicos, Guerrero en donde a pesar de que las familias fueron expulsadas y han reclamado constantemente la falta de atención, el Gobierno del Estado sigue negando la existencia de ellos, Hidalgo en donde con lujo de violencia son agredidos, expulsados y en ocasiones multados por pertenecer a una fe diferente. Increible que en esta época tengamos niños que no los dejan entrar a la escuela, no dejan enterrar a sus muertos en el panteón de la comunidad, no contratan a personas por ser de una fe distinta; pero no es culpa solo de este Gobierno por no hacer nada hasta este momento, es una herencia de los que han pasado que no quisieron tocar a grupos “influyentes” y prefirieron ver y permitir el sufrimiento y en algunos casos ir mas lejos, tratar de ocultar lo que en realidad pasa en nuestro querido México.

Acaba de pasar el 12 de Octubre, día de la raza, cuando se defienden los pueblos autóctonos de nuestro país pero bajo su propia conveniencia, porque los desplazados también pertenecen a ellos pero no les ha llegado la justicia; escuché mencionar que “si Juárez resucitara, se volvería a morir”; tanto esfuerzo invertido hace mas de 100 años para que ahora los funcionarios de primer nivel no entiendan las Leyes o las olviden por unas cuantas migajas de los poderosos.-CoC-.

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