lunes, 23 de diciembre de 2013

Con mas pena que Gloria

Muy poco que celebrar...

Este mes de Diciembre, aunque siendo un mes en el que se celebra dos eventualidades de trascendencia mundial, pasó con más pena que con Gloria; aunque en realidad, si no hay nada que celebrar, quizá es mejor así que comprar reconocimientos o premios como lo hacía la administración pasada como una práctica común en casi todos los temas que no atendía o que buscaba que se desviara la atención de la problemática existente.
El 4 de Diciembre es un aniversario más de la promulgación de la Ley sobre Libertad de Culto, publicada por Benito Juárez en 1860. Mediante esta ley se permitió que cada persona fuera libre de practicar y elegir el culto que deseara, un buen intento de dar seguridad y promover el respeto y convivencia a las personas que en el tema religioso, tuviera diferentes formas de pensar y de practicar su fe. Sin embargo, la coincidencia fue en los diversos niveles de Gobierno que no hay mucho que celebrar, se realizaron algunos eventos con personas afines como se dice comúnmente, “para la foto”; otros eventos se suspendieron de última hora y todos nos quedamos con el ayuno de saber cuál es la estrategia de los gobiernos para atender la problemática que actualmente existe en varias partes del país. Solo en el Estado de Chiapas existen aproximadamente 50 casos sin resolver, otros Estados como Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Jalisco, Veracruz, Nayarit, entre otros, vemos con frecuencia problemas de intolerancia religiosa, poca atención, quizá poco interés y poco conocimiento en el área de las personas que se les ha asignado esta responsabilidad.
Otro tema que en este mes de Diciembre coincide, es el de los Derechos Humanos; el 10 de Diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en París bajo su resolución 217 A (III), lo cual obliga a México a su observancia completa por ser parte de este organismo mundial. En su artículo 18 señala: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de Creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Es claro que aunque México tiene responsabilidades tanto al interior de sus propias leyes como en los tratados internacionales, seguimos observando el surgimiento de problemas de Intolerancia Religiosa en diferentes partes del País y bajo diferentes circunstancias. Hemos mencionado en Chiapas los casos pendientes de solución y podemos ver el interior de muchos de ellos que; aunque disfrazados de otros temas como agrarios, familiares o económicos, siguen siendo una muestra de la falta de educación, falta de prevención y sobre todo falta de conocimiento de muchos funcionarios.
Casos como Oaxaca en donde el mismo Presidente Municipal encabeza agresiones en contra de los Evangélicos tratando de mantener una sola religión en su territorio; caso como los de Chiapas en donde los mismos Comisariados Ejidales son representantes de la Iglesia Tradicional y encabezan agresiones y expulsiones en contra de Evangélicos aunque dentro de ellos se encuentren sus propios hijos.
Hace algunos días en una reunión en la Delegación de Gobierno en la Zona de Carranza, los funcionarios manifestaron que los daños de uno de los casos ya habían sido pagados al representante legal sin embargo, los afectados testifican no haber recibido nada de pago, lo que obliga a investigar por parte de la autoridad, a sus representantes legales; desafortunadamente los mismos representantes de los casos de intolerancia religiosa también fueron corrompidos por el dinero y los posibles escalones políticos que dentro de si mismos, aspiraban subir. Así mismo, en varios lugares la parte que motiva los problemas de intolerancia, son agentes pastorales, diaconos y demás miembros de la Iglesia Católica del lugar, quizá fuera de sus atribuciones, sin embargo como parte de la defensa de su propia religión sin darse cuenta que es un atentado en contra de ellos mismos.

Finalmente, aunque no lo señalé al principio como un tema trascendental a nivel mundial, el caso de Acteal sigue dando de que hablar. El interés de que cada año se vuelva a retomar el caso, es de propaganda periodística, política, para reposicionar las instituciones “defensoras” de los Derechos Humanos que han manejado recursos interminables a costa de los afectados por estos sucesos. Ahora se anexa el recién liberado Patishtán y dicho sea de paso, no estoy en contra de su liberación cuando los procesos del juicio en su contra, fueron ratificados que no se siguieron de manera correcta y su liberación fue no por exoneración sino por indulto; más bien, es notorio que el apoyo para lograr su liberación fue condicionado a participar en todos estos actos que intentan resurgir esas instituciones que han perdido mucha presencia y credibilidad a base de presión social y manipulación de la gente afectada, no nos sorprendamos que aparezca en diversas partes del Estado en grupos sociales de choque. Creo que al igual que Patishtán, los involucrados injustamente también tenían el mismo derecho que él, ser liberados por los múltiples atropellos en su contra y manipulación del caso para proteger a los verdaderos delincuentes escondidos en organizaciones afines.

Terminamos el 2013 con más pena que Gloria, quizá para el otro año tengamos que celebrar la solución de problemas de este tipo; por el momento hay pocos casos avanzados favorablemente, de última hora tenemos buenas expectativas para los desplazados de Pushilá, Altamirano, de quienes se prevé el retorno para este mismo mes a su lugar de orígen. Quizá como un aliento de esperanza, como una luz que permita retomar el camino de la justicia, de la restitución a los afectados y lograr construir la paz sin alentar el encono entre los ciudadanos, buscando la sana convivencia entre las comunidades, sin que la política o la religión divida los intereses de cada uno.
Los múltiples recursos utilizados en publicidad, en manejar la imágen del Gobierno y los desplazados y afectados por estos casos que no han sido solucionados, siguen sufriendo la falta de agua, alimento, luz y de atención para sus demandas por parte de los funcionarios.

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